Bajaba a toda velocidad por la empinada colina que baja 200 pies hasta la entrada de High Banks Preserve en una bicicleta de montaña Specialized Epic rojo brillante. Sus resistentes amortiguadores absorbían hasta los baches más duros y las llantas grandes y mullidas hacían que cada roca dura se sintiera como un mini trampolín, dándome milisegundos de ingravidez mientras rebotaba por el sendero irregular.
Estaba cerrando mi primera aventura en bicicleta de montaña, guiada por Chrissy Guarino, copresidenta del club ciclista Fats in the Cats. A partes iguales entrenadora y animadora, se había pasado la tarde dándome una introducción al ciclismo de montaña con lecciones que me transmitía a modo de ánimos mientras nos abríamos paso a pedal por la reserva.
A lo largo del recorrido, aplasté ramas bajo las llantas, maniobré por curvas cerradas esculpidas por raíces de árboles e incluso intenté (más o menos con éxito) pedalear por un estrecho puente de madera de ángulos pronunciados, desafíos que eran mucho más técnicos (y, francamente, mucho más divertidos) que los del ciclismo de carretera y de grava del que me enamoré durante la pandemia de COVID-19. Exigió toda mi atención y me hizo sentir más en sintonía con las vistas, los olores y los sonidos del Valle del Hudson en primavera.

Una hora y media bajo con Guarino como guía me dio confianza como novata. Es por eso que bajar a toda velocidad por esa última colina — sudada, emocionada y tal vez yendo un poco más rápido de lo que debería en mi primer día en la bicicleta de montaña — que era mi vuelta de victoria… hasta que vi un tronco incrustado en el sendero más adelante: un salto que parecía más bien un obstáculo digno de Evil Knievel, no de una novata en bici de montaña. Pero iba demasiado rápido y ya era demasiado tarde para dar marcha atrás; no tuve más remedio que lanzarme.
“Pedalea, pedalea, pedalea”, resonaba en mi cabeza lo que me enseño Guarino. “Mira hacia donde quieres ir, no al obstáculo”.
Y me lancé, sin apartar la vista y elevándome sobre el tronco (bueno, tal vez solo una pulgada o dos). Cuando mi rueda trasera tocó el suelo, la bici se tambaleó un poco en el camino polvoriento y pensé que seguro estaba a punto de caerme. Pero seguí pedaleando, tal como me había dicho Guarino, y mantuve el control durante todo el descenso.

Mi primera experiencia en ciclismo de montaña fue muy diferente de lo que esperaba. Siempre me imaginé que el deporte consistía en llevar una armadura completa, dar saltos inmensos y bajar a toda velocidad por montañas de verdad. Pero, en realidad, fue una introducción relativamente tranquila en senderos aptos para principiantes, con una bicicleta prestada, mi casco de siempre y los consejos de alguien que lleva practicándolo la mitad de su vida. Para mí, fue una nueva forma de disfrutar de mi pasatiempo favorito y conectarme con la naturaleza, y algo que podría encantar tanto a muchas personas más.
¿Te interesa probar a ti también? A continuación encontrarás algunos consejos de Guarino que pueden ayudar a que tu primera experiencia en bicicleta de montaña resulte menos intimidante y mucho más divertida, además de los mejores lugares para practicarlo en el Valle del Hudson.
Ve con una persona guía con experiencia y paciencia.
Tu pareja o tu compinche pueden ser fanáticos del ciclismo de montaña pero eso no significa que sean los mejores guías para tu primera salida. “Ve con alguien de quien puedas recibir orientación”, dice Guarino. “Ir con alguien con quien tienes una relación sentimental puede añadir una dimensión adicional que genere tensión en una posible relación de entrenamiento”. Los clubes de ciclismo locales, como Fats in the Cats, pueden conectarte con gente experimentada que esté acostumbrada a ayudar a principiantes y conozcan bien los senderos. Es posible que sus miembros incluso te puedan prestar una bicicleta una tarde, así que no tendrás que gastar miles de dólares en equipo de entrada.

Usa únicamente bicicletas en buen estado.
Una bicicleta bien mantenida es clave para garantizar la seguridad y tener una experiencia increíble. Guarino se aseguró de prestarme una bicicleta lista para salir a los senderos, y yo la probé en el estacionamiento para verificar que los frenos y los cambios funcionaran como debido. “También debes llevar lo necesario para reparaciones menores, como arreglar un pinchazo o una cadena”, aconseja.
Mira hacia arriba y hacia donde vas.
Cuando andas en bicicleta de montaña verás todo tipo de obstáculos: raíces de árboles retorcidas, rocas grandes y curvas cerradas. Tu primer instinto podría ser fijar la vista directamente en el obstáculo mientras piensas cómo lo vas a pasar o evitar pero así se logra en vez un recorrido tenso y entrecortado y, posiblemente, un mal final. “Mira hacia donde buscas que tu bici evite los obstáculos, no hacia abajo. Tu bicicleta irá hacia donde estés mirando”, dice Guarino.
Un consejo que me resultó clave cuando intenté pasar por un puente estrecho en un sendero: cuando miraba hacia adelante y pedaleaba con confianza, podía avanzar casi con la misma seguridad que en un camino ancho. Pero apenas un ángulo cerrado buscó mi atención perdí un poco el control de la bicicleta y tuve poner los pies en el suelo para evitar caerme. Lección aprendida.

No salgas de tu zona de confort.
Al igual que todos los deportes de aventura, el ciclismo de montaña puede implicar ciertos riesgos. Hacerle caso a tu cuerpo y respetar tus propios límites — como hice yo cuando desistí de cruzar el puente de madera — puede ser de gran ayuda para mantenerte a salvo. No hay por qué avergonzarse de cargar la bicicleta por un tramo complicado o de tomarse un descanso cuando sea necesario. El objetivo no es demostrar nada, sino ganar confianza y disfrutar realmente del recorrido.
Conoce los diferentes tipos de ciclismo de montaña.
La última vez que probé el ciclismo de montaña fue cuando un grupo de amigos, con cascos integrales y protecciones en todo el cuerpo, salieron cojeando del centro de alquiler de equipo después de probarlo en Aspen, Colorado. Aunque todos sonreían, cada uno había sufrido una lesión leve en el sendero, que era exclusivamente de descenso. Esa es la imagen que me venía a la mente cada vez que pensaba en ese deporte.
Pero sucede que ese solo uno de los tipos de bicicleta de montaña: de descenso.

En realidad, hay un tipo de ciclismo de montaña mucho más accesible para principiantes como yo: el cross-country, o de travesía. Imagínate más como una caminata pero en lugar de recorrer el camino a pie, pedaleas sobre dos ruedas en un terreno en su mayor parte llano (aunque es posible que haya algunas colinas, como me pasó a mí). Se trata más bien de recorridos largos para disfrutar del sendero, en lugar de terrenos muy técnicos o descensos a gran velocidad.
Evita salir cuando esté mojado.
Andar en bicicleta sobre rocas mojadas puede ser peligroso y, además, andar por senderos embarrados es irresponsable, dice Guarino. Puede dañar la superficie del sendero, provocar erosión y arruinarlo para otras personas que quieren usarlo.
Elige una ruta apta para principiantes.
El sendero que elijas para iniciarte en el ciclismo de montaña puede marcar una gran diferencia en cuanto a lo accesible y divertido que pueda resultar tu primera experiencia. Guarino, que lleva 25 años practicando ciclismo de montaña en el Valle del Hudson, me llevó a High Banks Preserve, en Ulster Park, porque sus senderos, en su mayoría planos y relativamente anchos, son aptos para principiantes y ofrecen paisajes de gran belleza. Para otros senderos aptos para principiantes en bici montañera, recomienda Sterling Forest State Park en Tuxedo Park, Stewart State Forest en el condado de Orange y Taconic Hereford Multiple Use Area en Pleasant Valley (apodada “909” por la comunidad montañera).

Tras mi primera experiencia, descubrí que la bicicleta de montaña me gustaba incluso más que el senderismo u otros tipos de ciclismo. Tenía algo de zen andar por un sendero técnico: exigía toda mi concentración y era muy refrescante estar en plena naturaleza, lejos del tráfico y del ruido. Puede que no haya podido mantener el equilibrio por ese puente de madera pero salí del sendero sintiéndome fuerte y llena de energía. Y eso fue más que suficiente para querer volver.