A media mañana, bajo un sol brillante de principios de otoño, Jared Buono señala hacia un grupo de manzanos que están bajo una malla de sombra ondulada. Los árboles son altos — más altos que los manzanos que crecen a su lado, pero no están cubiertos por la copa. “¿Ves la diferencia, verdad?”, dice Buono mientras camina entre las hileras de manzanos sostenidos por enrejados. “Esos árboles han crecido con un 40% de sombra y, como puedes ver, crecen más fuerte que los que están allá abajo”.
Buono dirige el Hudson Valley Research Laboratory en Highland, un pueblo del Condado Ulster. Gracias a una alianza entre productores locales y Cornell AgriTech, el laboratorio de investigación ayuda a la comunidad agricultora a hacer frente a los retos climáticos — como el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático — mediante la investigación de soluciones.
Gran parte de esta investigación se realiza en un edificio bajo ubicado en la Ruta 9W, pero el laboratorio también cuenta con un huerto experimental de 25 acres más arriba en la carretera, en la cima de una colina con vista panorámica del campo que lo rodea. Es aquà donde Buono lleva dos años y medio estudiando el impacto de la sombra en 300 manzanos Fuji.

Su proyecto forma parte de una iniciativa más amplia para comprender cómo la agrivoltaica (término especÃfico que se refiere al uso de la tierra para la producción de energÃa solar y la agricultura al mismo tiempo) puede beneficiar a los agricultores y, al mismo tiempo, impulsar la energÃa renovable en el estado. También se están instalando y probando paneles solares en lugares donde se cultivan diversas frutas en climas especÃficos de otras partes del mundo, desde huertos de perales en Alemania hasta huertos de cerezos en Francia y huertos de cidros en Italia.
Como simula las condiciones de los paneles solares en la zona, el uso de la malla de sombreo en el estudio de Buono le ha permitido hacerse una idea de cómo estos podrÃan afectar a las manzanas, el cultivo de mayor importancia del Valle del Hudson. Si los paneles solares pueden generar energÃa y, al mismo tiempo, aumentar la producción frutal, eso serÃa un triunfo doble.
Actualmente se está preparando un nuevo estudio sobre agrivoltaica más sofisticado en términos tecnológicos. A finales de 2026, el Hudson Valley Research Laboratory tiene previsto iniciar la construcción de un sistema de paneles solares de 300 kilovatios que cubrirá aproximadamente 800 manzanos. Estos tendrán una altura aproximada de 10 pies y contarán con seguidores de un solo eje.
“Si queremos seguir el movimiento del sol, podemos hacerlo, pero si queremos aplicar lo que se conoce como ‘anti-seguimiento’, podemos orientar los paneles en dirección opuesta al sol y dejar que esa luz incida sobre el suelo”, explica Buono. “El anti-seguimiento permite pasar de un sistema casi totalmente cubierto a uno con solo un 10% de sombra durante el dÃa. La contrapartida es que no se genera tanta energÃa, pero sà se producen alimentos”.

El sol puede quemar las manzanas, que crecen mejor con algo de sombra que las proteja del calor excesivo. Las investigaciones han demostrado que muchos cultivos se benefician de hasta un 15% de sombra y que las bayas, frutas y verduras frutales producen más con hasta un 30% de sombra, según Buono. En su estudio sobre la manzana Fuji, usa dos mallas: una que bloquea el 40% del sol y otra que bloquea el 20%.
Lo ideal serÃa que el nuevo estudio sobre agrivoltaica generara datos sustanciales que sirvan de guÃa para la toma de decisiones en esta materia en el Estado de Nueva York. El estudio también analizará aplicaciones hortÃcolas, como la protección contra el granizo, las heladas y el calor excesivo.
La agrivoltaica “será una herramienta más en nuestro equipo”, afirma Buono. “En la industria se podrá decir: ‘Hoy hay mucha humedad en los árboles. Hay que abrir los paneles y dejar que entre la luz del sol’, o bien: ‘Los árboles están muy estresados, sin importar cuánta agua les demos; vamos a cerrar los paneles’ “.

Linda Garrett, directora regional de Nueva York y Nueva Jersey para el American Farmland Trust, afirma que la agrivoltaica tiene el potencial de ayudar en la diversificación de ingresos para la comunidad agricultora, mantener las granjas en producción y proteger los cultivos de los daños causados por las condiciones climáticas. “AFT considera que la agrivoltaica debe priorizar a los agricultores”, dice Garrett. “Estos proyectos deberÃan plantearse seriamente cómo integrar la energÃa solar en las operaciones agrÃcolas, de modo que den beneficio a agricultores y no sea solo una idea de último momento. Si se hace bien, la agrivoltaica puede ser una herramienta muy importante para la viabilidad de las granjas”. Â
La agrivoltaica también podrÃa ayudar a los agricultores más jóvenes y con menos experiencia a adquirir tierra a precios asequibles, uno de los mayores retos de la agricultura. En algunos estados, como Massachusetts, existen incentivos para la agrivoltaica, pero para recibirlos la constructora debe garantizar que los agricultores utilicen la tierra. “Pueden tener la tierra, pueden tener el proyecto, pero necesitan conseguir al agricultor”, dice Garrett.
Garrett dijo que le entusiasma el proyecto agrivoltaico de Buono. “Los agricultores quieren ver cómo funcionan las cosas”, dice. “Quieren conocer los aspectos económicos, también poder hablar con otros agricultores que ya lo están haciendo y hacerles preguntas. Quieren aprender mutuamente. Es en ellos en quienes confÃan, asà que creo que contar con más ejemplos de agrivoltaica en todo el estado es lo que realmente marcará la diferencia”.

En Ithaca, donde tiene su sede la Cornell University, se va a construir otro gran campo de cultivo con enfoque en hortalizas y cultivos de campo.
El cambio climático está complicando la agricultura, que de por sà nunca ha sido fácil. En el Valle del Hudson, las granjas enfrentan condiciones climáticas más extremas: granizo, tornados, más sequÃas, asà como la reaparición de plagas como el pulgón lanudo que afecta los manzanos. Por eso buscan variedades de manzana y sistemas de cultivo que puedan resistir mejor dichas amenazas.
El Valle del Hudson es el lugar perfecto para cultivar manzanas, dice Buono. Las colinas facilitan la circulación del aire, asà se disipa el aire frÃo y disminuye el daño causado por las heladas tempranas. Tiene cerca y con fácil acceso El mercado más grande de EE. UU.: la Ciudad de Nueva York. “Producir esa fruta madura de [alta] calidad: eso es lo que hay que hacer en el Valle del Hudson”, dice Buono. Nueva York es el segundo estado con mayor producción de manzanas del paÃs.

Actualmente se siembran huertos de manzanos de alta densidad, que son más productivos y más fáciles de manejar en cuanto a plagas y enfermedades, pero también requieren más mano de obra por tener sistemas radiculares más pequeños que necesitan riego. Actualmente se siembran huertos de manzanos de alta densidad, que son más productivos y más fáciles de manejar en cuanto a plagas y enfermedades, pero también requieren más mano de obra por tener sistemas radiculares más pequeños que necesitan riego. La sequÃa puede representar un gran desafÃo, al igual que el calor inusual para la época del año, que hace que los árboles se “despierten” demasiado pronto. “Hace tres años, las sequÃas dificultaron el riego suficiente de los cultivos”, recuerda Buono.
Desarrollar árboles resistentes a las enfermedades y al frÃo siempre ha sido prioridad, pero “se vuelve cada vez más urgente”, afirma Buono. “Tenemos que hacer todo lo posible para mantener un sistema alimentario resistente y una agricultura dinámica. La investigación es fundamental para ello”.
Muchos proyectos agrivoltaicos se han centrado en las ovejas, que pueden pastar alrededor de los paneles, que usan sistemas de inclinación fija, que no se mueven siguiendo el sol. Sin embargo, Buono y otros consideran que los beneficios de la agrivoltaica van mucho más allá de la crÃa de ovejas.Â
Nueva York tiene metas ambiciosas en energÃa renovable. La agrivoltaica podrÃa ayudar a alcanzarlas. Con la Climate Leadership and Community Protection Act, ley promulgada en 2019, el estado busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% para 2030 y, posteriormente, en un 85% para 2050, en comparación con los niveles de 1990.Â