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Revolutionary Spanish poet Federico García Lorca's book Poet in New York includes key verses inspired by his time in the Hudson Valley. (Image: Jo-Anne Asuncion / Scenic Hudson)

El Valle del Hudson: fuente de inspiración para Federico García Lorca

Algunos de los versos más destacados de la obra emblemática del poeta español, Poeta en Nueva York, fueron escritos durante sus visitas al río.

por Santiago Florez
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La poesía es más que versos que riman, es una forma de expresión humana y además puede ser una herramienta útil para historiadores ya que muestra diferentes perspectivas humanas a través del tiempo. Por miles de años hemos usado este arte, de forma oral y escrita, para describir el mundo que nos rodea y nuestras experiencias en él. 

A través de los siglos, los paisajes locales siguen inspirando a artistas y poetas. El pintor William Cullen Bryant compone el poema “A Scene on the Banks of the Hudson” (Una escena a orillas del Hudson). Walt Whitman menciona el río en algunos poemas y describe visitas al valle en su libro Specimen Days and Collect

El famoso poeta español Federico García Lorca (derecha) en la Universidad de Columbia, Nueva York. (Imagen: Álbum / Archivo ABC)

El valle fue hogar e inspiración de poetas como Edna St. Vincent Millay, y en el poema “The Brooklyn Museum” (El Museo de Brooklyn), Billy Collins, poeta laureado de EE.UU. entre 2001 y 2003, hace referencia a las Palisades. Es muy posible que los primeros versos sobre el Valle del Hudson y publicados en español hayan sido compuestos por el célebre poeta y dramaturgo español Federico García Lorca (1898-1936) durante su estancia en Nueva York en 1929. 

Estos versos reflejan no solamente su estilo de poesía surrealista y sus observaciones sobre la ciudad — sus versos atacan el modernismo, a Wall Street y al racismo que vio en Harlem — sino que también muestran cómo los paisajes y personas del Valle del Hudson sirvieron de inspiración para expresar sus ideas, sentimientos y recuerdos.

En 1929, el poeta andaluz vivía uno de sus años más exitosos. Su libro Romancero gitano fue un gran éxito comercial que lo convirtió en uno de los poetas más aclamados en su tierra, y continuó el éxito de su obra de teatro “Mariana Pineda”, presentada con éxito en Barcelona, Madrid y Granada. Sin embargo, no todo era color rosa. Según su biógrafo Ian Gibson, García Lorca resentía su nueva fama por tener que esconder en público su homosexualidad.

Más importante aún fue su deteriorada amistad con el pintor surrealista Salvador Dalí, quien había diseñado la escenografía y el vestuario de “Mariana Pineda”. Cuando Dalí se mudó a París y comenzó su colaboración cinematográfica con Luis Buñuel en el cortometraje El perro andaluz, García Lorca estaba convencido de que el título y el personaje masculino — homosexual e impotente — estaban inspirados en él. Tal vez lo más devastador fue que Dalí describió los versos de García Lorca como “poesía vieja” y “llena de lugares comunes”. 

Federico García Lorca (izquierda) y artista Salvador Dalí en Cadaqués, España. (Imagen: Lebrecht Authors / Alamy)

Por su parte, Buñuel había hecho público su disgusto con Lorca durante años. En su libro Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin, el historiador de cine español Agustín Sánchez Vidal publica cartas escritas años antes, donde el cineasta se refiere al poeta y al pintor como “asquerosos”, pues considera que son novios. En otra carta expresa su deseo de que Dalí se le una en París para “rehacerse lejos de la nefasta influencia del García”.

Buscando descanso y una oportunidad para alejarse de sus problemas, García Lorca decide viajar a Nueva York para estudiar inglés en la Universidad de Columbia durante una temporada gracias al patrocinio de sus padres. En una carta su madre le recuerda que le mandan 100 dólares al mes para cubrir sus gastos (hoy el equivalente sería $1.879,91). 

El poeta nunca aprendió inglés, pero sí se dedicó a conocer la ciudad. Sus primeros poemas muestran su asombro ante la gran metrópolis (quedó encantado con Harlem), pero también hay muestras de su depresión personal (la primera sección del libro lleva el título “Poemas de la soledad en Columbia University”).

En agosto, el poeta decide escapar de Manhattan para explorar el campo y los bosques al norte de la ciudad. Primero pasa unos días en Vermont con la familia Phillip Cummings, periodista y profesor de español (además de posible amante). A finales de agosto y comienzos de septiembre, pasa tres semanas en una casa de campo en Bushnellsville, un pueblito cerca de Shandaken, con la familia de Ángel del Río, un profesor de español de la Universidad de Columbia.

En 1955, este recordaría que le había pedido a Lorca que le mandara un telegrama con la hora de llegada a la estación de tren de Kingston. Sin embargo, García Lorca nunca mandó el telegrama; llegó de sorpresa una noche tras pasar horas buscando la casa con un conductor enfurecido que no entendía español. Un vecino los ayudó a encontrarla. El profesor tuvo que pagar al conductor 15 dólares (¡equivalente hoy a $278,73!), ya que el poeta no tenía nada de dinero.

Una locomotora parada en la estación New York Ontario & Western Railway en Kingston. (Imagen: New York Heritage Digital Collection)

Durante su estancia en Bushnellsville compone varios poemas como “El niño Stanton” y “Niña ahogada en un pozo”, inspirados en los hijos del dueño de la cabaña donde se hospedaba. “El niño Stanton” comienza con los siguientes versos:

Cuando me quedo solo
me quedan todavía tus diez años,
los tres caballos ciegos, tus quince rostros con el rostro de la pedrada
y las fiebres pequeñas heladas sobre las hojas del maíz.

El caballo ciego y las hojas de maíz son cosas que García Lorca vio en Bushnellsville; sin embargo, el poeta también toma varias licencias creativas. Por ejemplo, más adelante en el poema lamenta el diagnóstico de cáncer de Stanton pero fue el padre quien tuvo la enfermedad. 

Y en el poema “Niña ahogada en un pozo” dice que la hermana de Stanton ha muerto, pero Del Río confirmó años después que ese verano ni murió la niña, llamada Mary, ni hubo ninguna otra niña ahogada en la zona. El poema “Ruina y paisaje con dos tumbas y un perro asirio” aparentemente se inspiró en un perro grande que le producía terror al poeta, recordó años después el profesor de Columbia.

Postal antigua coloreada a mano de Bushnellsville, Nueva York. (Imagen: Dominio público)

Otros poemas como “Nocturno de hueco” y “Ruina” fueron escritos en Bushnellsville, aunque aparecen en la sección titulada “Introducción a la muerte”, que según algunos críticos iba a ser el título original del libro Poeta en Nueva York. Angel Del Río afirma que parte de la inspiración fueron las muchas canteras abandonadas alrededor de la granja.

Las nubes, en manada,
se quedaron dormidas contemplando
el duelo de las rocas con el alba.
Vienen las hierbas, hijo.
Ya suenan sus espadas de saliva por el cielo vacío.

Después de unas semanas con la familia Del Río, el poeta viaja con Federico de Onís, otro poeta español y profesor en Columbia, a una cabaña en Newburgh. Allí conoce al poeta español León Felipe, a quien admiraba tremendamente. León Felipe estaba traduciendo la obra magna Leaves of Grass (Hojas de hierba) del poeta neoyorquino Walt Whitman y compartió su trabajo con García Lorca. Muy posiblemente fue allí donde éste comenzó su poema “Oda a Walt Whitman”, donde celebra la naturaleza, critica la modernidad y expone las represiones sexuales de su tiempo.

En julio de 1930, García Lorca abandona Nueva York para dar unas conferencias en La Habana. Al regresar a España se dedica a sus obras de teatro y prefiere seguir trabajando lentamente en sus libros de poesía. El libro que contiene los poemas escritos en el Valle del Hudson se publicó en 1940 bajo el título Poeta en Nueva York, de forma póstuma. 

Cuatro años antes, en 1936, García Lorca le había entregado el manuscrito a su editor, quien casi inmediatamente tuvo que abandonar España como perseguido político de la dictadura de Franco. Unos meses después, García Lorca fue asesinado en Granada por militares aliados al generalísimo. Según Ian Gibson, sus asesinos lo arrestaron y fusilaron por ser funcionario del gobierno, comunista y homosexual.

Quedan sus versos, como estos de la “Oda a Walt Whitman”, posiblemente entre los primeros escritos en español en el Valle del Hudson e inspirados por este.

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.

Santiago Flórez es periodista, educador, ilustrador y antropólogo colombiano actualmente en Nueva York. Trabajó en educación en el Museum of Natural History y obtuvo un máster en periodismo bilingüe de la Craig Newmark Journalism School. Su trabajo ha aparecido en Audubon, El País y Herchinger Reporter, entre otros.

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